Naturaleza y sociedad de Oaxaca: palabras clave de su diversidad

Escrito por  Juan José Consejo
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El estado de Oaxaca es enormemente complejo, tanto en los aspectos naturales como sociales. Propongo diez palabras como claves o pistas para contribuir a entenderlo. Se trata de una visión personal que intenta reflejar los conocimientos sobre la entidad.

Riqueza 
En un país de por sí muy diverso, como México, Oaxaca es muy probablemente el estado con mayor diversidad biológica de México, tanto en ecosistemas como en especies de plantas y animales. También, la entidad posee una gran diversidad étnica, de nuevo la más alta del país, y múltiples y variadas expresiones de la cultura. Riqueza es, en efecto, un término fundamental para aproximarnos a Oaxaca.

Desafortunadamente, esta riqueza natural y social se ha visto amenazada por tendencias destructivas, especialmente en los últimos 30 o 40 años: cambio de uso del suelo con la consecuente destrucción de ecosistemas, plantas y animales, deforestación, erosión de los suelos. Se trata de una erosión natural, pero también cultural. Los sistemas de conocimiento tradicionales van se sustituyen por la aplicación indiscriminada de modos modernos de pensar y producir. Como ejemplos tenemos el paquete de la revolución verde, la producción intensiva de animales —incluyendo granjas camaronícolas— y más recientemente, transgénicos y biocombustibles. Oaxaca ha sido tradicionalmente considerada una entidad pobre, pero ahora padece una pobreza modernizada que puede ser peor. Son los mismos fenómenos los que atentan contra la diversidad natural y la cultura.

Crisis
Es inevitable referirse a esta palabra, cuya expresión más reciente la tuvimos en 2006. Más allá del conflicto magisterial y de un gobierno estatal especialmente torpe y autoritario, es importante ver las causas profundas que permanecen: explotación rapaz del patrimonio natural, desigualdad social y marginación —especialmente en el ámbito rural e indígena—, discriminación, caciquismo. Afortunadamente, las reacciones para enfrentar estos fenómenos son tradicionales y abundantes: está el movimiento ecologista ciudadano que llega a Oaxaca algo tarde, a fines de los 80, acaso marcado por la reacción ciudadana en contra de la malograda obra vial del Libramiento Norte. Está el movimiento surgido para rescatar el manejo de los bosques de la Sierra Juárez, organizado por Odrenasij, con Jaime Martínez Luna, en contra de compañías particulares como Fapatux. Está la defensa del territorio y el patrimonio natural de los chimas. Está la recientemente constituida Asamblea de los Pueblos en Defensa de la Tierra y el Territorio. Está el movimiento zapatista y sus múltiples resonancias indígenas oaxaqueñas.

Ubicación
Quisiera regresar al asunto de la riqueza y sus razones, muchas de las cuales tienen que ver con el lugar donde está Oaxaca: cerca del trópico, entre los reinos Neártico y Neotrópico. Esto significa que tiene plantas y animales de origen boreal y austral. En realidad el territorio oaxaqueño ha sido puente, refugio, receptor y dispersor de muchas formas de vida durante largos periodos geológicos. Un ejemplo es la región de Uxpanapa-Chimalapas, lo que los científicos llaman refugio pleistocénico, un hábitat relativamente aislado y protegido durante las glaciaciones y que luego fue muy importante en la repoblación de Centroamérica y Norteamérica. Otra razón de la riqueza natural es la heterogeneidad espacial que le dan sus montañas: un estado muy montañoso con una gran diversidad de climas, suelos hábitat para muchos animales y plantas distintos. Por todo lo anterior, es posible que a la palabra riqueza que mencioné inicialmente haya que añadir otra: contrastes, porque todas las condiciones que he tratado de ilustrar provocan enormes contrastes naturales. En el estado tenemos lugares, como la Sierra Juárez, donde llueve más de seis metros año con año y no muy lejos, a unos 200 kilómetros, la cañada de Cuicatlán donde suelen caer 30 centímetros de lluvia o menos. Son grandes también las diferencias estacionales, y el periodo de secas es muy marcado en vastas regiones de la entidad. Pero los contrastes abarcan también el ámbito social. La gente en Oaxaca vive de maneras muy distintas. Podemos comparar, por ejemplo, las comunidades indígenas remotas con las ciudades.

Historia
No podemos acercarnos a Oaxaca si no tenemos al menos vislumbres de su pasado. A medida que avanzan las investigaciones históricas y arqueológicas, tenemos que retroceder a la aparición del hombre en su territorio, y ahora creemos que se remonta 12 mil años, la mayor parte de ellos transcurridos independientemente del desarrollo de otros grandes centros civilizatorios de Europa o Asia. Cuando hablamos de historia nos referimos no sólo a los abundantes vestigios arquitectónicos, sino a la estrecha vinculación de los grupos humanos con un entorno natural variado y complejo. La riqueza natural y cultural no son un mero accidente sino que se retroalimentan. El caso más conocido de interacción es el maíz — de 60 especies conocidas en el país, Oaxaca tiene cerca de 30, y es probable que sea una de las cunas del maíz moderno. Más que un descubrimiento, se trata literalmente de una creación: un sinfín de variedades criollas de maíz fueron creadas por la paciente labor de los campesinos que las fueron adaptando a prácticamente todas las condiciones climáticas y de suelo.

La relación entre naturaleza y sociedad, que también se llama hoy ecología cultural, no sólo es una floreciente disciplina científica, sino una perspectiva muy interesante para entender Oaxaca. Así, nos explicamos que en la entidad se consuman más de 60 variedades de insectos, por ejemplo, los efectos de la diversificación biológica alentada por las comunidades humanas, e incluso una forma de conservación que podría llamarse resistencia cultural: mecanismos de control social vinculados al uso del territorio o utilizados para considerar lugares, plantas o animales como sagrados; aunque en términos modernos parece una cosa anticuada, es muy efectiva. Finalmente, otro modo de proteger riqueza es mediante el uso sustentable. Desde la atalaya de la ecología cultural, la pérdida de un grupo étnico, de una cultura, no sólo es grave porque cierra una ventana para ver el mundo, también porque se pierde todo un bagaje de conocimientos asociado a ella.

Población
Si hubiera que resumir las características de la población en Oaxaca tendríamos que decir al menos tres cosas: su origen mayoritariamente mesoamericano y diverso, reflejado en las decenas de idiomas que se hablan todavía en la entidad —aunque las clasificaciones convencionales distinguen solamente 16 grupos étnicos—, su carácter predominantemente rural y el hecho de que se distribuye de una manera muy dispersa en el territorio, con la consecuencia de que tenemos más de 10 mil pueblos y cerca de 600 municipios.

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Acerca del autor:
Instituto de la Naturaleza y la Sociedad de Oaxaca, A.C. (INSO) Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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