Las Apariencias Poderosas

Hace aproximadamente un año, entendí una premisa que antes sostenía como una farsa superficial, lo que me dice lo equivocada que era mi apreciación de la realidad general de las cosas, un defecto bastante considerable y que puede poner muchos muros en la vida.  Esta premisa me la revelo un amigo mío dedicado a la distribución de máquinas de empaque. Este amigo es una persona que no se debe conocerlo para que inspirarse ya que siempre se ve bien y da una impresión de alguien que siempre puede resolver cualquier situación sin problema alguno : esta premisa es el verse bien.

El verse bien a sido una preocupación que ha tomado distintos roles en mi vida, yendo desde  un grado muy alto, hasta lo más bajo y todos los tintes que esto representa. Desde siempre había escuchado  por algún u otro lado que la preocupación por la apariencia es algo sumamente banal  pese a que provengo de una familia donde siempre se me ha enseñado que la apariencia es sumamente importante y de personas cuya apariencia general es una muy notable, algo que me causo un gran conflicto al escuchar teorías contrarias.

Debo decir que dentro de estos vaivenes existenciales donde me encontraba sujeto a una u otra creencia mi desempeño en la vida era uno sumamente distinto, desempeños que no fue hasta más tarde, cuando tuve la conversación con mi amigo, que adjudique dichos resultados a dichas creencias. En los tiempos cuando no daba importancia a mi apariencia fueron tiempos donde sentía mucha libertad de todo tipo, sobretodo social puesto a que mi interés en las opiniones era nulo. Este tiempo fue uno de gran cultivo intelectual donde aprendí muchos conceptos profundos cuya aplicabilidad apenas comienzo a descubrir, curiosamente cuando había abandonado el deseo de hacerlo. Sin embargo, los resultados prácticos y económicos, durante esta época, eran simplemente nulos. A su vez, mis relaciones sentimentales eran bastante deficientes puesto a que no  simplemente no inspiraba esa energía.

El tiempo llego cuando los resultados de esta creencia eran mucho mas negativos que positivos cuyo contrapeso comenzó a costarme mucho y a darme cuenta de que todo lo que había aprendido en materia intelectual simplemente no servía de absolutamente nada y que todo ese tiempo había sido uno perdido. Justo fue en este momento cuando hable con mi amigo y me explico la importancia de las apariencias en un momento donde yo pensaba que lo sabia todo cuando en realidad no sabia nada.

El verse bien es sumamente importante, no para con otros como solía pensarlo, sino con uno mismo ya que cuando uno se ve bien uno se siente bien y cuando uno se siente bien uno actúa bien y cuando uno actúa bien las cosas salen bien. Esto es completamente cierto.

Cuando comencé a aplicar esta máxima, se adjuntaron a ella todo lo que había aprendió que había desechado como inútil, ahora puedo decir que soy una persona mas completa.

¿Cómo son los espacios coworking?

Con mi actual estilo de trabajo desde casa, hace tiempo que me está rondando la idea y la necesidad de buscar una alternativa para salir a trabajar para despejarme un tanto de casa.

Si bien es muy cómodo que tu seas quien ponga la reglas, también es cierto que a veces los espacios dentro de tu hogar no son los ideales para ciertos casos o sencillamente quieres respirar otros aires.

Así que siguiendo la sugerencia de un buen amigo, me dirigí a un espacio de coworking Reforma que afortunadamente me queda cerca de casa.

No te negaré que iba un tanto a la expectativa, el nombre del espacio no me hacía mucho sentido ya que me mencionó algo sobre “El cambio que quieres ver” y no sabía qué esperar de esa frase, así que me dirigí hacia el lugar para averiguarlo por mi mismo.

El cambio que observas realmente es muy grato para la vista, puedes apreciar un gran espacio bellamente decorado, limpio, amplio y especialmente para trabajar que es lo que buscaba.

Además de contar con lo necesario para sentarte a trabajar como lo es una mesa y sillas cómodas, un enchufe y conexión WiFi, tienes la opción de trabajar así tal cual como un espacio coworking “acompañado” de otras personas que no interfieren para nada con lo tuyo o bien puedes también rentar una oficina o una sala de juntas.

Lo que me gustó de este esquema es que rentas exactamente lo que necesitas y la mejor parte es que los costos son tan asequibles que definitivamente no lo piensas mucho ya que el ir a una cafetería te llega a salir mucho más caro que estar en un espacio por mucho, mejor acondicionado para trabajar sin que te molesten.

Mi primer día en este lugar fue sencillamente grato porque además cuenta con una linda decoración que te invita a la relajación y concentración.

Estando en un lugar como este, te das cuenta de que es un espacio que te ofrece mucho más que un escritorio, un lugar tranquilo para recibir llamadas e Internet (aunque todo era de excelente calidad).

Este es también un lugar para que los amigos se conecten y colaboren. Y para redondear la experiencia, el medio ambiente tenía una energía encantadora.

Lo que me conquistó al final del día después de una productiva sesión de trabajo, es que había encontrado mucho más valor que el espacio físico.

No solo hice algunos nuevos amigos, sino que la persona que estaba a mi lado y que trabajaba en una compañía de medios me dijo que había un festival de música en la ciudad y me dio una lista de los programas a los que debería ir y agregó un asterisco junto a los lugares que podría dirigirme para entrar en la lista.

Y así, el viejo solitario tenía un nuevo grupo de amigos para llamar a más amigos en esta nueva ciudad.

Si lo buscas, encontrarás que “el movimiento de coworking propugna cinco valores centrales: comunidad, apertura, colaboración, sostenibilidad y accesibilidad”.

En este punto, ya comienzan a existir más espacios alrededor del mundo y en México, particularmente en la Ciudad, se cuenta con esta nueva propuesta que para nosotros los emprendedores o trabajadores independientes contemos con un espacio adecuado para el trabajo que nos vienen como anillo al dedo.

Sé muy bien que hay muchos lugares donde puedes encontrar un escritorio y un buen lugar para trabajar.

Sin embargo, creo que la razón por la que la gente está cambiando un espacio público por un espacio de coworking local no es sobre el espacio en absoluto.

Se trata no solo de poder trabajar cómodamente y con todos los recursos que requieres para hacer tu trabajo, sino que también podrás estar con gente de ideas afines para ayudarte a inspirar tu día.

Guerra Chino-Japonesa

El siglo XX es conocido como el siglo de los peores conflictos que se han vivido en la historia humana donde destacan por supuesto la primera y segunda guerra mundial, Corea y Vietnam así como también la guerra del Golfo Pérsico, sin embargo hay varios conflictos sumamente importantes que se ignoran con mucha frecuencia inclusive en las escuelas cuando se enseña historia. Uno de estos conflictos es la guerra chino-japonesa iniciando en 1931 y terminando en 1945 con la victoria de los aliados en el pacifico mediante la utilización de las dos bombas atómicas, sin las cuales Japón jamás se hubiera rendido hasta ser completamente aniquilado.

China y Japón desde tiempos antañas han sido naciones rivales y antagónicas quienes siempre han comandado la supremacía de poder de lejano oriente. En la época medieval ambas naciones tuvieron fuertes enfrentamientos navales donde, pese al poderío de capital humano chino, Japón casi siempre salía victorioso, ya sea por medios convencionales o por guerra asimétrica con la ayuda de piratas, similar a la manera en la que los británicos y holandeses operaban en el siglo 17: algo con lo que los chinos jamás pudieron lidiar de manera eficiente.

Inclusive, China en algún momento fue una tabla propulsora para que los mongoles en ese momento imparables- intentaran en dos ocasiones invadir Japón siendo derrotados en ambas ocasiones por los guerreros Samurái con la ayuda de misiones secretas llevadas acabo por Ninjas. Sin embargo, pese a estas derrotas, los chinos jamás perdieron la esperanza de algún día vengarse de los japonenses: el problema era como. La respuesta llegaría en el año de 1931 cuando Japón requería mas territorio que cultivar debido a las tensiones que estaban surgiendo con los Estados Unidos en ese tiempo que eventualmente los llevaría a la guerra.

Previo al conflicto entre China y Japón, el emperador japonés envió observadores desde su vial de tren en Manchuria para que hicieran reportes sobre la condición del país en temas políticos, logísticos y militares. Los reportes informaban que China era una sociedad con mucha tierra y poco orden y que no sabían utilizar a sus soldados de la manera moderna. Esto significaba que sus comunicaciones eran deficientes y que las tropas no eran motorizadas lo que entorpecería mucho la llegada de suministros y refuerzos inclusive en un frente de perímetro mediano.

Japón por el contrario, era un país con territorio limitado con mucha población donde la ley y el orden reinaban por códigos de honor. Debido a esto, el alto mando japonés concluyo que la población china agradecería una ocupación japonesa que trajera consigo aquello que a ellos les hacía falta: no podían estar más equivocados.  Par iniciar las hostilidades, unos soldados japoneses volaron una vía del tren en Manchuria culpando a los chinos y la invasión siguió después mediante vuelos, desembarcos y operaciones conjuntas. Esta guerra fue una muy sangrienta que gano China gracias a que Japón entro en guerra con Estados Unidos.